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Literatura alemana de postguerra

Comentario de un cuento de Günter de Bruyn

Eines Tages Ist Er Wirklich Da

De Pronto Él Realmente Está Aquí

(Un cuento de Günter de Bruyn, comentado por Silvina Alesandroni)

 

Günter de Bruyn, autor alemán del este, nació el 1 de noviembre de1926 en Berlín. Su padre era católico y su madre protestante. La familia paterna proviene de los Países Bajos. Günter De Bruyn fue soldado en la Segunda Guerra Mundial. En el frente austríaco contra las tropas soviéticas fue herido en la cabeza. Más tarde se desempeñó como docente y bibliotecario. Desde 1961 vive en Berlín donde trabaja como escritor independiente.

(www.lyrikwelt.de, www.litencyc.com).

 

Ésta es una de sus obras más interesantes. En este texto, a la manera de nuestro Cortázar, el lector está encargado de armar la historia. Además el autor nos ofrece un enfoque que el cine no ha mostrado acerca de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

Comenzaremos haciendo referencia al hecho inesperado que se encuentra al final del cuento: El hermano menor está enfermo, pero en ningún momento se ha mencionado el motivo. Sin embargo, si retrocedemos y releemos el cuento, notaremos que éste consiste, en realidad, en tres historias diferentes que se excluyen entre sí por los distintos datos y acciones que comprenden. Esto nos permite inferir que el narrador ha logrado imaginar tres diferentes razones que explican por qué nunca había recibido noticias de su hermano. La primera es el trabajo para el servicio secreto, la segunda es su voto de silencio realizado en el monasterio, y la tercera, su permanencia en Siberia, un lugar muy aislado. Por otra parte, si releemos el final del cuento, notaremos que se presenta una sucesión de hechos, en la misma forma en que éstos suelen aparecer en los sueños. La realidad se mezcla con la fantasía: La esposa y los hijos están allí, pero también Karlheinz. Así, podemos arribar a la conclusión de que estos tres relatos han surgido como consecuencia del delirio febril del narrador.

Consideremos el título, que traducido literalmente dice: "Un día, él realmente está aquí". Esta expresión representa una síntesis de lo que el hermano menor anhela y que, finalmente, se convierte en trauma.

El texto pertenece a la categoría de cuentos breves. Este tipo de cuentos se caracteriza, no sólo por ser corto, sino también por referirse a un único suceso. Todo el relato se refiere al regreso de Karlheinz, el hermano mayor. Podemos notar también que las personas, en especial Karlheinz y el narrador, se ubican en el centro de la historia. La primera oración constituye la introducción y, al mismo tiempo, es un disparador que pretende despertar el interés del lector. El número de personas es reducido y sólo el hermano mayor, Karlheinz, tiene nombre propio.

El hecho de presentar solamente lo indispensable es otra característica de los cuentos breves. En este texto resulta llamativa la escasez de conectores. Se mencionan muchas acciones separadas sólo por comas. En ciertos momentos se enumeran adjetivos igualmente inconexos. Este recurso se utiliza también en los textos que intentan mostrar el fluir de la conciencia. Y también es acorde con el propósito del autor de entregar al lector algo así como la materia prima para que sea él, el lector, quien construya la trama. Otro recurso del autor, que también apunta a dar al lector un papel fundamental, consiste en no utilizar marcaciones gráficas que delimiten la participación de cada personaje.

Por otra parte, podríamos preguntarnos por qué el autor no eligió la tercera persona para este relato. Naturalmente, la primera persona es la más adecuada para un cuento que pretende ahondar en los sentimientos, dudas, recuerdos, frustraciones, ilusiones y decepciones del protagonista.

El regreso tan ansiado del hermano mayor se produce en un día cualquiera, en forma sorpresiva. Al comienzo descubrimos como escenario las calles del vecindario, luego la casa y el ámbito más hogareño que es la cocina, y más tarde, el camino al hogar de ancianos. La conversación entre los hermanos ocupa la mayor extensión dentro del texto, entrecortada por los recuerdos y por los planteos que el hermano menor se hace acerca de los hechos ocurridos.

Karlheinz vuelve espléndido, bien vestido, relajado, sonriente y burlón. Mantiene la misma imagen que tenía antes de la guerra; sin embargo los elementos del pasado se entremezclan con ciertas imágenes del presente, como por ejemplo la camisa de nylon, una tela que fue creada mucho más tarde.

La historia brota de la mente de uno de los protagonistas, el hermano menor, y desde el principio al fin nos hará sentir "esa impresión fatal de inferioridad" frente al hermano mayor. Se convence de que no es capaz de ser otra cosa más que padre de familia. En distintas situaciones se siente avergonzado al ser observado junto a su hermano. Esta vergüenza surge incluso frente a su esposa. Siempre sintió que su hermano era como su padre. Se considera a sí mismo como una persona que no conoce el mundo. Junto al anhelo de volver a ver a su hermano, podemos identificar una gran lucha interior: Por un lado la admiración del hermano mayor y por otro lado los celos, que aparentemente siempre existieron. En el tercer párrafo, por ejemplo, reconoce que hubiera pasado al lado de su hermano sin saludarlo, si éste no hubiese reaccionado. En ese mismo párrafo admite literalmente estar un poco celoso, pero de inmediato agrega que está muy orgulloso de su hermano. Más adelante nota la diferencia que establece la madre entre ambos hijos. Se oponen la comprensión y las demostraciones de afecto hacia el hijo mayor, y la brusquedad con que trata al hijo menor. Si bien todas estas acciones son el fruto de su imaginación, evidentemente reflejan los sentimientos que se encuentran en su interior.

No podemos asegurar que la madre exista en la realidad. Ésta aparece en los sueños y al final del cuento. Pero, como ya hemos mencionado, en el último párrafo se mezclan la realidad y la fantasía. Por lo tanto, tal vez ella no esté realmente allí. Es probable que el narrador, en sus sueños, presente la familia que desea pero que en realidad no existe, ya que su hermano no está realmente allí y, probablemente, tampoco su madre.

Los hijos actúan como testigos de la forma en que los mayores resuelven sus problemas, pero no sólo como testigos sino también como jueces, ya que en un momento piden cuentas: "Entonces mi hija pregunta impaciente a su tío cómo fue que dejó sin noticias a su madre y hermano". Además podríamos plantear la posibilidad de que el narrador ponga en la boca de la niña el reproche que él mismo no se atreve a expresar.

Por medio de estos relatos podemos notar que el narrador no ha podido resolver la muerte de su hermano. Podríamos plantear la posibilidad de que se encuentra enfermo por imaginar hechos hasta el punto de dañar su propia mente. En este caso, su duelo sería patológico. Existen dos tipos de duelos: uno, llamado duelo normal, y otro anormal o patológico. Entre los factores de riesgo que pueden provocar un duelo anormal, se encuentran la "intensa dependencia al individuo que falleció" (www.psicologosnet.com) y la "muerte súbita o de violencia" (www.diariomedico.com). En los casos en que la muerte es un hecho esperado, existe la posibilidad de realizar un duelo anticipatorio. Pero en los casos de muerte por violencia, "a la tristeza y a la pérdida, se añaden los sentimientos de culpa e impotencia" (www.diariomedico.com). En este caso, la guerra es el factor desencadenante del trauma del hermano menor. No logra superar su historia y sus recuerdos, junto a sus fantasías, afloran en forma de sueños difíciles de separar de la realidad. "Las variedades patológicas del duelo abarcan alteraciones de la salud tanto física como mental. Los grados de estas alteraciones van desde leves hasta graves" (www.psicologosnet.com).

 

El hermano menor aparece como representante de todos los que quedaron esperando después de la guerra: esperando el retorno de sus familiares, esperando la reconstrucción de sus vidas. ¿Qué hubiera sucedido sin la guerra? ¿Qué hubiera sido de la vida de estos dos hermanos? No sabemos si habrían resuelto sus diferencias y conflictos, pero seguramente el trauma no se habría originado, esta clase de sueños no habría existido. ¿Y qué sería hoy de todas aquellas personas que fueron afectadas? Nos referimos a personas que dependían de parientes o allegados que fallecieron repentinamente en la Segunda Guerra Mundial. El alcance del daño producido en la guerra es mayor de lo que podemos imaginar. Muchos anhelaban regresos que nunca llegaron a producirse. Los recuerdos invadían sus mentes y, en muchos casos, les originaron graves daños. La guerra no fue sólo allí, donde Karlheinz fue empujado a vivir. La guerra fue también aquí, para los que se quedaron esperando.

Y así, con un mínimo de escenarios, de personajes, de acciones y de palabras, el autor ha logrado que los lectores tomemos conciencia de una situación tan especial y única como la que les tocó vivir a los habitantes de Alemania, de un lado y del otro de la historia.

Silvina Alesandroni

(Estudiante del Traductorado Alemán - Español)

 

Bibliografía

 

 

 



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